El principio 5 de No Deje Rastro nos indica que debemos minimizar el impacto de las fogatas. Éstas en su día fueron necesarias para cocinar y calentarse, están impregnadas de historia y tradición.
Hay quienes no conciben acampar sin una fogata. Hacer fogatas también es una habilidad esencial para todo campista. Sin embargo, el aspecto natural de muchas zonas se ha visto degradado por el uso excesivo de fuegos y la creciente demanda de leña.
Además, los incendios forestales siguen amenazando los espacios al aire libre y son causados principalmente por el ser humano.
Podemos minimizar el impacto de las fogatas teniendo en cuenta algunos aspectos clave:
Las fogatas pueden tener un impacto duradero en el medio ambiente.
Para cocinar idealmente debemos usar una esfufilla ligera para cocinar y una linterna para iluminarnos.
Si ya los hay, utilizar los anillos de fuego establecidos, sartenes o hogueras de montículo donde se permitan fogatas.
Mantener los fuegos pequeños.
Utilizar sólo palos del suelo que puedan partirse con la mano. Quemar toda la madera y las brasas hasta reducirlas a cenizas, apagar completamente las hogueras y esparce las cenizas frescas.